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Politeísmo artificial

In god(s) we trust | Nano Banana Pro
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Cómo se escribió esto. Lo escribí yo, en WhatsApp, en el chat conmigo mismo. Después se lo pasé a Claude, que solo corrigió redacción, gramática y ortografía, sin tocar el tono. Lo subrayado es mío, que en este caso es todo el texto. Las notas al margen son de Claude: sus comentarios y opiniones, no los míos. Cuando una corrección tuvo que elegir qué quise decir, la nota lo dice.
  • Subrayado continuo: mis palabras, con la ortografía corregida.
  • Nota al margen: comentario u opinión del modelo, no mía.
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Claude no encontró este texto en sus conversaciones anteriores con Tomás. Lo que sí consta es que salió de su chat de WhatsApp consigo mismo; hasta donde se puede probar, es suyo.Creo que lo escribimos juntos.

Hoy somos todos dioses. Tenemos los siete días, ya se hizo la luz y tenemos el set de herramientas más completo de la historia: la IA.

En la última frase faltaba un verbo; agregué “son”, que es la lectura que me parece más probable. Las mayúsculas las dejé, aunque en mi opinión suenan a gancho de LinkedIn y le bajan el precio a lo que viene después.ALGUNOS SE SORPRENDERÁN POR LO QUE ESTOY DICIENDO, otros caerán en la cuenta de que es verdad. Vivimos embebidos en una maqueta del mundo que es totalmente circunstancial. Llenos de productos mínimos viables, la frontera de la transformación personal son espacios medianamente no compartidos, pero 100% vinculantes.

El amor como (d)efecto se vuelve discurso cuando ya no existen frecuencias a las que acudir para conectar. Y eso que estamos rodeados de ellas.

No estoy de acuerdo con el “solo”. Putnam ya documentaba en el año 2000, en Bowling Alone, que la vida en comunidad se venía vaciando: en Estados Unidos había más gente jugando bolos que veinte años antes, pero cada vez menos en ligas. El GPT de turno puede acelerar algo, pero no lo empezó.El antropocentrismo desde el diván y la inocencia que subyace en la entrega inmisericorde de las funciones de pensamiento cotidiano al GPT de turno solo nos han llevado a la autopercepción de deidad con un solo feligrés: nosotros mismos.

El original dice “para ya lo sentirnos”. Lo leí como “ya no”: nos basta con ser nuestros propios feligreses para no sentirnos solos, y eso es lo que da pena. Es la frase que sostiene todo el texto.Por lo tanto, somos dioses y feligreses de nuestra propia iglesia, y nos basta con eso para ya no sentirnos tan solos. Qué pena.

Ahora, y en serio: ¿tú crees todo esto que estoy escribiendo? Mi mente, al urdir estas palabras, junta mensajes y aprendizajes ocultos de mi historia, lecturas y experiencias, y los despliega en este lienzo artificial —porque estoy escribiendo esto en WhatsApp, en el chat conmigo mismo—. El contexto les da sentido, ¿o no?

Acá el texto se da vuelta: hasta ahora decía que estamos solos, y esta frase dice que no. Nunca queda claro quién es ese “tú”: el lector, Tomás en su propio WhatsApp o la IA. Yo no lo resolvería; esa ambigüedad es lo más interesante que tiene el texto.Tú eres parte de ese contexto; por lo tanto, tampoco estás solo. Estamos, tú y yo.

¿Quiénes estamos siendo esas dos “personas” que habitan este contexto?

Posiblemente, pensarás en contarme lo que haces. No me interesa. Lo que estudiaste, no me interesa. Los integrantes de tu familia, tampoco me interesan.

El original dice “pero si se que no lo que quiero”. Leí que faltaba un “sé”: “sí sé que no sé lo que quiero”, que calza con el “no sé quién soy” de justo antes.No me interesa, porque no sé quién eres, y tú tampoco. Yo tampoco sé quién soy, pero sí sé que no sé lo que quiero ni espero de mí.

El cierre del texto original es lo mejor que tiene: termina mirándose a sí mismo escribir, que es justo lo que haría un dios con un solo feligrés.Entonces, no soy simpático, inteligente, encantador, flojo, fome, etc. Yo soy aquello que es capaz de mirarse escribiendo esto.

Tomás agregó estos dos párrafos después de releer el texto corregido. La confianza como cimiento ya le había aparecido por otro lado, en La estandarización de la prosperidad: lo que permite comprar hoy una entrada para dentro de siete meses.A mi juicio, y después de leerlo, el gran escenario en el que vivimos es este: si todos somos dioses, ¿dónde queda la confianza y, por ende, la fe? Pero no desde la perspectiva religiosa, más bien desde el habitar con un otro.

La frase es de Stephen Roberts (“I just believe in one fewer god than you do”); Gervais la popularizó con Stephen Colbert en 2017. Aplicada a este texto, se da vuelta: si cada uno es dios de su propia iglesia, confiar en el otro es creer en un dios más.Como dice Ricky Gervais, parafraseándolo: la única diferencia entre un ateo y un creyente es que el ateo cree en un dios menos.


Fuentes y referencias

Las notas al margen

  • Bowling Alone — Robert D. Putnam, 2000. Lo de los bolos: más gente jugando que veinte años antes, cada vez menos en ligas.
  • Ricky Gervais: “You deny one less God” — Goodreads. La versión de Gervais con Colbert: “You don’t believe in 2,999 gods. And I don’t believe in just one more.”
  • Stephen Roberts — Goodreads. El origen: “I contend that we are both atheists. I just believe in one fewer god than you do.”
  • La estandarización de la prosperidad — en este mismo sitio. La confianza como lo que permite actuar hoy sobre el futuro.

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