Qué es esto
Noventa minutos, tú y yo, sobre una sola decisión. No un diagnóstico de tu empresa, no un plan a tres años, no una propuesta comercial disfrazada de reunión. Una decisión concreta que tienes dando vueltas hace semanas y que no logras cerrar.
Y sospecho cuál es el tipo, porque a mí me pasa igual: la decisión que se posterga casi nunca es la difícil. Es la que no sabes con qué criterio evaluar. Entonces pides otro informe, armas otro Excel, la mandas a comité, y el comité pide otro informe. (Llevo años haciendo eso y también años viéndolo desde el otro lado de la mesa.)
Acá no te voy a traer data que no tengas. Te voy a traer con qué mirarla.
Cómo funciona
Antes. Te llega un cuestionario corto — diez minutos, no más. Qué decisión es, quién la firma, contra qué alternativa compite y qué pasa si no haces nada. Ese último es el que más gente no ha pensado.
Durante. Noventa minutos por video. Sin presentación, sin deck, sin veinte láminas de contexto que ya conoces. Pregunto hasta quedar como ignorante, que es más o menos mi oficio; después damos vueltas la cosa entre los dos.
Después. Una página. Una sola. Qué criterio usaría yo, qué haría en tu lugar y —esto importa— en qué me puedo estar equivocando. Te llega dentro de las 48 horas siguientes.
Para quién es
Es para ti si tienes una decisión con dueño, plata y fecha. Si estás evaluando automatizar un proceso y no sabes cuál. Si tienes agentes o automatizaciones corriendo y no estás seguro de dónde se están rompiendo (spoiler: se rompen, y casi siempre en silencio). Si compras servicios externalizados y estás empezando a preguntarte si lo que necesitas es gente o resultado.
También sirve si eres de los que ya sabe la respuesta pero necesita alguien que le discuta bien el argumento. No obstante, ahí seamos honestos: eso se llama otra cosa.
Para quién no es
No voy a vendértelo como algo para todo el mundo. No lo es.
Si necesitas que alguien ejecute, esto no te sirve — acá no se implementa nada, se decide. Si andas buscando que te confirme lo que ya resolviste, tampoco: te va a dar la lata y vas a sentir que perdiste plata. Y si la decisión no tiene dueño, ninguna sesión conmigo va a arreglar eso. Ese es un problema de organización, no de criterio.
El precio
$250.000. Cobro eso porque es lo que hace que ambos lleguemos preparados. Más barato y llega gente a conversar; a mí me encanta conversar, pero no es esto.
Son cuatro cupos al mes. No es escasez de marketing, es que tengo un trabajo.
Después de pagar
Te llega el cuestionario al correo. Coordinamos la sesión respondiendo ese mismo mail, dentro de 24 horas hábiles. Si después del cuestionario me doy cuenta de que tu problema no es este, te lo digo y te devuelvo la plata. Me ha pasado y prefiero eso a facturar una hora y media incómoda.
Una advertencia, para no venderte humo: no siempre vas a salir con la decisión tomada. A veces vas a salir con la decisión mejor formulada, que es menos satisfactorio y más útil. Y en un par de casos vas a salir dándote cuenta de que la decisión que traías no era la que había que tomar.
(Cuando pasa eso, en general es la mejor sesión de todas.)