Game Over, partamos de nuevo.

Vivimos en un planeta finito, contamos con una vida finita y con un tiempo acotado. No obstante, lo único que parece no tener limites es la capacidad de hacer dinero.

¿Cómo armar una sociedad?

Creamos un concepto. Sustituimos lo uniforme por lo simple y lo auténtico. Disfrazamos de poetas a delincuentes y sin quererlo, eternizamos nuestras mentiras en mundos virtuales.