La intuición: el arte de observar

Siendo sinceros, nadie sabe que es lo que hay que hacer ni que decisión tomar, solo la intuimos.

La intuición: el arte de observar
Dibujo realizado en Procreate. Autor: Tomás Gauthier | Nombre: -

A veces, "la guata" dice mucho y también se equivoca. En estas últimas décadas de autoayuda tóxica, se dice que el seguir lo que dice el corazón; la pasión y aquello que quieres hacer, es intuición. Sin embargo, eso, además de ser una utopía, contradice la esencia del concepto.

La intuición no es una la manifestación de una conexión divina. Tampoco funciona independiente de quienes somos. La intuición, en su etimología, hace referencia a "mirar hacia adentro", contemplar. Por lo tanto, la intuición supone la capacidad individual de percibir, sin mediar la razón, de aquello que es evidente.

Me cuelgo de la palabra individual, para destacar la unicidad de la experiencia intuitiva.

Ideas fuerza texto completo - por ChatGPT 4

  1. La intuición es una percepción individual que no requiere de la razón para percibir lo evidente.
  2. La intuición no es una conexión divina, sino una mezcla de nuestras experiencias, acciones y emociones.
  3. La intuición es una habilidad innata que se puede desarrollar y aprender.
  4. En las organizaciones, la intuición puede ser un recurso valioso para la toma de decisiones y la política organizacional.
  5. La intuición no implica falta de responsabilidad, sino una amplia red de conexiones e información que debe presentarse como fundamentación de lo que se intuye.

Todo lo que soy, lo intuyo. Todo lo que intuyo, soy.

Las separación cartesiana dificulta la armonización de la complejidad. Suena rimbombante, pero es cierto. La intuición, como fenómeno, es una amalgama de experiencias, acciones, emociones, que se manifiestan en la "sensación" de que "esto es lo que tengo que hacer" o "debiese hacerse". Todos hemos sentido el "tengo un presentimiento", aquel aviso, aparentemente inexplicable, que aparece ante algunas situaciones.

Con todo lo que he mencionado anteriormente, no quiero que se entienda una cierta displicencia con lo que ocurre sin explicación. Por el contrario, quisiera hacer una honesta separación con el objetivo de develar la cualidad innata, además de aprendible, de la intuición.

Hace casi 14 años, hice un curso de Método Silva. Un sistema de "control mental" como se conocía en los años 70. Básicamente, el curso te entregaba técnicas de concentración y de acceso a estados "meditativos" desde la lógica conductual. Técnicas de autohipnosis, proyección y experiencias de clarividencia bastantes impresionantes.

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El método Silva es un método de autoayuda y desarrollo mental ideado por el parapsicólogo estadounidense José Silva que afirma mejorar el cociente intelectual y desarrollar habilidades mentales como la capacidad de la clarividencia o la sanación. (Wikipedia)

Al respecto, solo puedo comentar que muy cercano a la fecha de finalización del curso, conocí a una persona que también lo había realizado con anterioridad a mi experiencia. Ambos, con un dejo de suspicacia, comenzamos a contar anécdotas y sensaciones del curso. Llegado el inexorable comentario acerca de la experiencia de clarividencia, quedamos perplejos al coincidir en lo poderoso de la experiencia.

La intuición: el arte de observar
A veces, “la guata” dice mucho y también se equivoca. En estas últimas décadas de autoayuda tóxica, se dice que el seguir lo que dice el corazón; la pasión y aquello que quieres hacer, es intuición.

El corolario de dicha experiencia, y como figura en la siguiente imagen, es que el conocimiento más la intuición, nos da la capacidad de deducción. Entendiendo a la intuición como "el observar muy atentamente".

Apuntes curso Método Silva

A dónde quiero llegar, ¿lo intuyen?...

En ciertas esferas de las organizaciones, sin que esto sea una ironía para referirme a la alta dirección, la palabra intuición despierta una serie de juicios infundados, considerándola como una de esas "habilidades blandas", o eso que mencionaba anteriormente, una práctica New Age.

Sin embargo, y haciendo eco a esta experiencia que les describí, la intuición es una habilidad más del ser humano. Y, por ende, se puede desarrollar.

En el artículo anterior👇, la acción de leer la mesa supone trascender al personaje que esta siendo el otro, con el objetivo de acceder a la emoción que se está resguardando y así lograr la resonancia emocional.

Leer la mesa
Lo esperable, es que esa agenda sea consistente y alineada con los objetivos, el rumbo, la cultura y la estrategia de la organización.

Un elemento central habilitante, de dicha práctica, es la intuición.

Desde mi posición en la mesa, mi capacidad de observación y de atención facilita la el acceso a mi registro de experiencias y conocimiento, quedando estas al servicio de la "lectura" de la mesa.

La política organizacional es una instancia intuitiva. Donde lo evidente, queda relegado al encubrimiento. Sería tanto más fácil vincularse de manera auténtica, pero hasta el momento ha sido algo poco común.

Dicho todo lo anterior, mi intención es desmitificar el rol de la intuición en las organizaciones, tanto en la toma de decisiones, como en lo cotidiano. No obstante, la intuición no implica desprolijidad y falta de accountability. Por el contrario, supone una extensa trama de conexiones e información que debe ser presentada a "la mesa" como fundamento inequívoco de aquello que se intuye.

Al respecto, y solo como teoría, tal vez las decisiones de "la mesa" no son más que intuiciones abiertas a la discusión. Es decir, todo argumento se articula en base al conocimiento y la información disponible al momento de verbalizarlo; y, desde ahí, el personaje resguarda y protege a los integrantes de "la mesa" de quedar al descubierto y desnudos frente a lo obvio, nadie sabe que es lo que hay que hacer ni que decisión tomar, solo la intuimos.

Resumen en primera persona - ChatGPT 4

Busco desmitificar la intuición, alejándola de las concepciones que la vinculan a lo divino o a lo misterioso. En mi experiencia, la intuición es una percepción individual que surge de nuestras propias experiencias y conocimientos, no requiriendo la razón para captar lo evidente. 

Lamento que en muchos entornos organizacionales se subestime el valor de la intuición, cuando en realidad puede ser un recurso invaluable en la toma de decisiones y la política organizacional. La intuición, lejos de sugerir desprolijidad o falta de responsabilidad, es el producto de un amplio tejido de conexiones e información que da fundamento a nuestras percepciones.