Escuchar para dialogar

Recordé que cuando niño yo juzgaba mis pensamientos entre buenos y malos. Y, los ubicaba mentalmente en algunas de estas dos categorías.

Cuando eres niño o niña, lo bueno y malo son un mapa, “relativamente”, decente de la realidad. Además, son las palabras más pronunciadas por nuestros padres, en la versión binaria del Si y el No.

Hoy, y a modo de autocrítica, es parte de mi responsabilidad, como humano, ampliar esa polaridad. Integrar e incorporar (pasar por el cuerpo) los matices.

Lamentablemente -a mi juicio-, en la política, los negocios, las conversaciones y tantas otras “actividades” vitales para la comunidad, en Chile y en el mundo, aún estamos en lo binario, sin matices.

Debemos madurar, incorporar y accionar; y para eso, tenemos la obligación de descubrir, estudiar y, por sobre todo, escuchar. Escuchar, no necesariamente para responder, sino que para profundizar nuestros aprendizajes experienciales y posibilitar la creación de vínculos de #confianza que nos permitan volver a #dialogar y #empatizar.