Somos, la mayoría, unos cobardes. Pero…

Tal vez, si asumiéramos nuestra sombra y lucháramos por ponerla a vista y paciencia de todos, podríamos dejar de juzgarnos y predicar con el ejemplo. No obstante, colgamos nuestros premios y “virtudes” en marcos virtuales y relatamos nuestros logros como trozos inconexos de una bitácora incompleta. Porque nada nos representa y todos nos impacienta.

El juego

Como humanos, simplemente es imposible repetir algo a su exacta semejanza, por lo que cada instancia se diferencia en los matices.