Debemos organizarnos; ¡ahora!

Esta es una idea en proceso…

Después de leer, por segunda vez, «The Survival of the Richest» un post de Douglas Rushkoff en la publicación ONEZERO, llegué a la siguiente conclusión; como ciudadanos comunes y corrientes no tenemos ninguna posibilidad de sobrevivir ante una crisis global como la que se viene. A excepción de que…

¿Por qué llego a esta terrible conclusión?

Esencialmente, porque ya existen ciertos billonarios que están pensando y preguntando como financiar sus bunkers, sus guardias personales y sus depósitos de comida para el día del «evento».

Tal y como menciona Rushkoff en su columna, «los más ricos ya están planeando dejarnos atrás«.

La individualidad de estos «hermanos humanos» se vuelve innecesaria ponerla a prueba. Si bien no menciona sus nombres y tan solo son tres, considero que es una muestra ínfima pero representativa de lo que el exceso de riqueza individual ha generado en nuestra cultura global.


A excepción de que desarrollamos una estrategia de clusterización y representación ciudadana, que defienda nuestros intereses en lo relativo a la utilización de la tecnología con fines humanitarios y su aplicabilidad en diversos dominios de la vida cotidiana.

Debemos establecer un marco regulatorio que provenga de la ciudadanía, con el objetivo de contrarrestar el poder económico de los «poderosos»; debemos unificar criterios en clústers de transformación.

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