Las palabras también matan

Una rutina de nuestra existencia.

[Escrito en 2009]

Esto fue escrito desde la rabia, al darme cuenta que todos damos muerte a partes o la totalidad de nosotros -o de otros-, cuando nos relacionamos sin consciencia. — Tomás Gauthier

Prefacio

¿Cómo volver a escribir? ¿Alguna vez dejé de hacerlo? ¿Es escribir tomar el lápiz y extraer letras, sílabas y palabras del atuendo de humano que llevo?

Soy un extraterrestre. Eso quiero escribir. Lo lamento señores del público presente, compatriotas del rotundo silencio que nos acompaña sin más que desear ni afinar. ¡Asociadores de maldiciones perversas y comunidades silentes!. Soy el principiante de los libros. Un escritor sin paladar, con muchas ganas de estar en donde no se debe, pero sin poder hacerlo por miedo a que escuchen los de al lado las voces suicidas de mis padres. Somos pocos los que quedan y algunos, sin penas ni glorias, trascienden de este plantea a posibles lugares recónditos donde todo es vacío, cielo y mar. Eso es la playa. Veinte años de lo mismo. Agotador. Milagros espere de un hombre que no traía nada consigo, sólo un simple abrigo de loco, que promulgaba las lamentaciones y tribulaciones de las que hablaba el maestro García con sus discípulos. Tengo hambre y no he difundido aún mis ideas. Me callo. Me callo y no hablo. Viví en los Estados Unidos una semana de la cual recuerdo sólo pasajes extravagantes. La vanguardia es así, sin embargo esto de postergar las emociones y las ganas de que no existan límites para las hojas que escribo es más y más poderoso. Explotaré. Algún día explotaré, sé que tú estarás ahí. Más vale la pena esperar a que no vuelvas para silenciarte de un momento a otro. Soy un loco, un poeta. Soy un solitario de canciones no escritas y que nunca serán escuchadas.

Estoy completo de nuevo. Esto de sentarme frente a mis flamantes escritos virtuales me devuelve la trascendencia. Me devuelve el síntoma, me devuelve eso que llamo yo… Esto es lo que necesito, el síntoma. Por qué no lo pensé antes. Es tan simple. Complemento de un síntoma es su enfermedad, sumado al hecho de estar triste y vacío, se transforma en la nueva enfermedad, la que es síntoma de la perfecta ausencia de la escritura.

Traslúcido. Soy traslúcido. Ya no puedo esconderme, no puedo siquiera llorar, o quizás, sí. Te extrañaba y demasiado. Deseaba tanto tener en mis manos un par de palabras que hicieran sentido por más de un momento y poder refugiarme en su absurdo e ilógico. Quiero volver a escribir pero no sé cómo hacerlo y, al parecer, ¡esta es la manera!…

Confesión Primera

Me rindo ante todo y todos. Ante Dios, si es que no existe y si existe también. Me rebelo ante la falta de magia en los comensales del destino y el silencio de los no poderosos. Me rindo ante la luz del día que ha sido poderosa, mas ha perdido la claridad. Me rindo ante la duda de los establecidos y lo claro de lo incierto. Me rindo ante las encrucijadas de la vida, ante el daño auto infringido y las promesas simples de un destino continuo. Me rindo ante la soledad; la palabra precisa para momentos de agonía y de la compañía de aquellos que quisieron acompañarme.

Me conozco tan bien que sé -pero de saber y comprender y sentir-, que mis pasos no han sido erróneos y que mis silencios han sido premeditados y con sentido. Me reconozco cuando miro al espejo y veo nada. Oscila el mundo a mis pies y no doy cuenta de lo acontecido, quizás me he transformado en la persona más bonita del mundo, pues escribo los vaivenes de la quietud antes de acostarme, cuando el mundo cayó hace ya más de veinticinco minutos. ¿Qué veinticinco minutos de ignorancia? Sí, pasa por eso. Por estimar que todos somos las versiones típicas de uno mismo, sin bemoles ni notaciones atípicas. Siempre con un sentido extremo donde y cuando, respuestas como esas son constantemente, acá o allá.

Es dolor. Es simplemente dolor. Dolor que no sentía desde que comencé a crearme y valorarme como un ser existente. No soy Dios, pues cedí mi puesto a los que no saben nada de la vida, a los que demuestran potencial en las acequias del dinero y la muchedumbre salvándose el pellejo mientras los silentes caemos. Esos que dicen tener todo claro y que remontan sus pasiones a la ilusión de un presente más tranquilo. ¡Armonicen el carajo viento primero, y luego soplan mi mundo con aires de inquisición! ¡Enjuícienme en la quietud de mi hogar!

¡En la esencia de mi ser! ¡En la escena del crimen! ¡En mi escritura!

De ahora en adelante será más simple el color de mis pasos. Se acabó la lucha interna por fortalecer los lazos plegables y las manipulaciones intrínsecas. Se acabó la autodestrucción del polvo de cenizas y la historia del correcto que quiso ser más que un simple vasallo. Secaré el fuego de mi interior con las sobras de mis lamentos y de este último llanto, pues más nada queda si un espacio que roto fue, así me espera. Soy el Siego y el siego siempre entiende, que no es por odio que mi mente se enciende, sino más bien, la pena y el sufrimiento, pues nadie nunca me entiende.

Siempre he sido ceniza. Ahora es momento de armar valijas y echarse a volar.

Extráñenme, porque otro hombre de mí mismo, ha nacido.

Buenas noches y descansen en paz.

Confesión Segunda

Es intransigente que no podamos estar contentos. Es miserable depender de los que no nos cuidan. Es adverso ponerse en calma cuando, siempre y cuando, es fácil. Somos los que lucharon alguna vez por un mundo mejor. Somos benditos y bien heridos. Somos salvados del trigo, como las galletas. Somos los abiertos y disponibles y creemos crecer con el enemigo del vecino. ¡Qué triste es!

Nostalgia 1: Síndrome de Nacimiento: El hombre piensa dos veces antes de nacer en el lugar que quiere, sin embargo, son pocas las veces que se cuestiona por qué lo hace. Si bien somos uno de los animales más despiertos de la naturaleza, nunca estamos lo suficientemente atentos para estar felices con lo que tenemos. Antes de ayer estaba sentado en la playa pensando en cómo iba a ser mi vuelta a la realidad. Las opciones eran múltiples pero ninguna me dejaba plenamente tranquilo; se sucedieron una serie de acontecimientos que, sin lugar a dudas, confundieron lo que tenía más claro y dislocaron lo que no lo estaba. Es muy fácil perder el rumbo, sin saber exactamente dónde se quiere llegar, más que de donde se quiere partir. Las cosas tienen movimiento, dijo un gran compositor, pero sigo sin entenderlo muy bien. Se refiere a cómo nos movemos nosotros o el cómo se mueve el mundo alrededor de nosotros. Bueno, en fin, el cuestionamiento es el siguiente: ¿si se lograra establecer un punto de partida para toda esta vorágine y no se tuviera más que pensar en lo que se quiere hacer y no en lo que se debe hacer, sería esto distinto? La respuesta no la tengo mucho más clara que ustedes, sin embargo, estoy al tanto y sigo intentando respondérmela. Soy y seré un soberbio, pero también siempre seré despistado, puesto que sin serlo no podría escribir absolutamente nada. Quizás es por eso que puedo escribir, pasan tantas cosas a mi alrededor que no me doy cuenta, según yo, que decido escribir lo que creo de ellas, porque en algún lado siento que no me han pasado. Bastante extraño.

Esta relación de amor y odio, como también, de extraña confusión y estupor se llama “Síndrome de nacimiento”, el cual tiene por síntoma, preguntarse por qué nací donde nací, sin respuesta alguna, siempre queriendo irse para otro lugar, pero quedándose en el mismo.

A medida que pasa el tiempo me doy cuenta que muchos de los que estuvieron conmigo desaparecieron en acción. Algunos con un grado de insolencia clara y otros con pisadas tímidas escaparon de lo que para ese entonces era una relación. Nada es inmóvil. Considero que nunca he sido capaz de alternar mis pasos con los de otra persona, sin tener que dejar algo mío detrás. He cambiado. He cambiado mucho. Soy ese, todavía, una especie de soberbio con culpas de inocente, que cree que el mundo se encuentra en una etapa de crecimiento, que sueña con ser altruista y no puede.

Nostalgia 2: ¿Cómo sufrir sin mirar?: Existió alguna vez en cierto lugar un rey al cual no se le podía mirar. Sin embargo, el pasaba horas y horas frente a Eduardo, su espejo. Se sabía por mito y por leyenda que sus piernas eran flacas, su pelo largo y sus ojos, tal vez, cafés.

¡No siempre fue así!, aseguraba Natalia, la empleada del reino.

Los juglares tejían anécdotas que rondaban su historia, pero Natalia siempre lo defendía. ¿Qué era lo que ella conocía o veía en este rey que impulsaba aquella devoción sin precedentes? Nadie lo entendía. Un día sin que alguien supiese, el rey, en un sagaz y desinteresado movimiento se introdujo al interior de su espejo. El estruendoso impacto de un hombre con su espejo produjo, por decir lo menos, un remezón al interior del castillo que hizo que Natalia se levantase de su cama en búsqueda de una respuesta. Al llegar a la habitación se dio cuenta que la puerta estaba entreabierta, cosa que era muy extraña. Al ingresar vio absolutamente nada. Lo único que había en esa habitación era Eduardo, el espejo del rey. Natalia se acercó y se miró en él. En eso sonó el timbre y tuvo que bajar a atender. Sin darse cuenta, Natalia había sido participe de una de las máximas aventuras, pero también, impertinencias que ha tenido lugar en el castillo. Ella miró al rey sin darse cuenta, pensando que sólo estaba mirando su reflejo en este espejo. El rey, indignado pero emocionado, intentó salir para poder contarle la buenas nuevas a su institutriz, sin embargo, al momento de impulsar su cuerpo hacia el exterior, lo único que logró fue un buen chichón en su cabeza y una distancia aún mayor de lo que antiguamente fue su imagen, que si seguía así, lo único que podría hacer, de ahora en adelante, era dejarse mirar de frente.

En eso Eduardo preguntó, ¿por qué sufres si nunca quisiste ni te dejaste mirar?, muy simple, solo basta con no dejarte ver cuando puedes, y hacer que no ves cuando quieres –dijo Natalia- desde su cuadro.

Ayer vi en televisión la dimensión desconocida del poder. Estudié una tarde entera el comportamiento de quienes estaban conmigo. ¡Qué rabia es poder creerles por un instante que nada tienen de especial! –Sincero comentario- No encuentro un motivo para no descubrir nuevos relatos en personas poco agradables y simpáticas, si bien es duro, trasciende la emotividad y resuelve encrucijadas diametralmente opuestas a las que tengo yo. Hoy en cambio, sufrí la clásica desilusión del presente claro, ese que se da rienda suelta cuando todos creen posible su participación y, más aún, revuelven los prismas con los que tú mismo quieres ver el futuro. No es necesario sentarse a pensar, a veces es mejor, pensar sentándose, así cuando ya estas sentado has pensado todo lo que debías sentar.

Nostalgia 3: Me cargan los días Lunes: Baja la sangre entre los recovecos. Disparan dardos los que saben, y el resto escuchan atentamente cada sonido. ¡Despierta! No sé qué pasa pero nada parece ser cierto. Todo es un vaivén de soluciones, sin embargo, ninguna parece cumplir su función. Estoy atento y tenso. Me levanto y pienso en por qué somos de la manera que somos. Cómo salir de la maldita condición ficticia de la vida sin vida, de la inocencia con conciencia y de la frecuencia relativa que existe entre el amor y la privación. Tengo sueño y me proponen ir a dormir, pero en realidad no quiero. Siento que el sol me está reclamando un día y las noches, una luna sin descanso. Me dicen que me quieren, no obstante, sigo sintiendo el mismo vacío.

Estoy desconectándome nuevamente para no sufrir. ¿Cómo salgo del abismo?

Teniendo clara una sola cosa: “se necesita un corazón vivo, para llorar a uno muerto…”

Soy frío. No, mejor dicho, soy claro y específico. ¿Qué pasó con mi capacidad de asombro? Me olvidé de ella. Es un vacío inhóspito al que me encanta volver. Estoy con cuatro pedazos de mi cuerpo fuera y nadie entiende lo triste que es sentirte nuevamente solo. Es terrible ver como las flores atacan tu cuerpo y desnudan el más rebelde de los ingratos. Fue triste. Pasé tres horas con mis sonidos muertos, emitiendo palabras sin sentido, teniendo que corregir el oído externo de algo que no era más que un alarido de auxilio y misericordia. Estoy triste. Me acompaña la siempre bondadosa mariposa, esa que vuela con alas propias, que cubre el manto de dolor con sus colores piolas y sostiene mis bolsillos por si acaso algún recuerdo se fuese a caer. Ya no puedo ser soberbio, más desconfío de mi soledad. No es que no quiera sentirme y hacer sentir que estamos solos, sino es una sensación de mucha compañía en donde todo es mejor con ella al lado, quizás solo quizás, estoy realmente enamorado. ¿Cómo fue que pasó algo así? Me olvidé como fingir. (Como reflejo mi risa en palabras escritas. Estoy mudo en mi planeta).

Nostalgia 4: La vieja: “Divertí a todos los que quisieron ser divertidos, canté todas las canciones que debieron ser cantadas, pero, ¿hice todo lo que quise haber hecho?”, fueron las últimas palabras de la vieja al momento de partir. Fue algo extraña la forma en la que se despidió, ella sabía que tras dejarnos, la vida se nos iba a dar vuelta, el tema es por qué. Ella siempre nos dijo a todos los que estuvimos a su lado que, “las hermosas palabras que salen de bocas soberbias son un barniz de sangre antes de la muerte del alma y por qué no, el silencio más largo de una melodía siniestra”. Todos sabíamos que había cierto grado de sabiduría en las frases que construía, sin embargo, nunca entendimos absolutamente nada de lo que nos dijo. Quizás, en el mejor de los casos, vivimos inconscientemente aplicando los distintos pasajes de esta especie de biblia, que tenía una enseñanza para todo lo que fuese vida. A pesar de la cantidad de experiencias a las cuales ciertamente sobrevivió, algo quedó en mi retina, algo de esta extraordinaria mujer que nunca fue resuelto. ¿Por qué ella, con tal energía, dinamismo y sabiduría, dejaría aquellas últimas palabras en nuestras manos, y más aún, dejando entrever un cierto grado de arrepentimiento, a pesar, de la gran vida que llevo? Esto generó una incertidumbre tal, que decidí empezar este viaje de reconocimiento y de investigación, en donde, sólo tengo las palabras de esta bella señora para entenderla e intentar aplicarlas a mi vida.

Han pasado casi tres días de su partida y no hemos sabido absolutamente nada de ella. La echamos de menos, dicen los pequeños de la familia. Qué bueno que se fue, dicen los más atrevidos e inquietos, que solo entienden las salidas como parte de la rutina, pero nunca sienten la medida de lo que se esconde tras una. Mientras tanto, yo, me pregunto el sentido de sus últimas palabras. ¿Qué habrá querido decir con eso?, por qué no nos dijo en el momento algo con sentido que fuese repetible con cierta facilidad y dominio.

¡La vieja volvió! Dijo la madre al teléfono, mientras hablaba con su hermana, la hermana. En eso bajé, e inmediatamente retrocedí unos cuantos pasos antes de poder entender que era lo que pasaba. Parece que la madre se había vuelto loca, y la hermana no entendía que era lo que acontecía. En eso tome el auricular del teléfono y comencé una serie de argumentaciones ridículas, que se transformaron en la mejor aventura que he tenido. En eso el padre, a poner orden. Sus instrucciones se escucharon en todo el cielo, poniendo fin a la sucesión de eventos que no tenían mucho sentido. Al ver a la madre tirada en el suelo componiendo gritos de la forma más bizarra y emitiendo sonidos extraños, acompañados de llanto y descompresión, entendí exactamente lo que nos quiso decir la vieja. Ella partió y nos dejó con todo lo que debíamos saber, pero nunca escuchamos, por eso ella fue la única que se salvó, la pregunta es de qué. Se salvó de la pregunta maldita, de la historia inconclusa y de la muerte. Se salvó de su propia conciencia y miedos, se salvó de la soledad. No sirve de nada divertir a todos y cantar absolutamente todas las canciones, si nada de eso es lo que realmente se quiere hacer.

¿Por qué todos creímos que la vieja se había ido para siempre, y la madre lloraba?, porque no escuchamos ni entendemos, que la soledad de nuestras historias impide el contacto y que sólo ella, la vieja, fue capaz de irse sin quedarse sola.

Ayer partí, y mi última frase fue: “que te vaya bien vieja”

Me ha costado tanto volver a este lugar y no sentirme un idiota. Soy claro y específico, vuelvo a repetir. Me ha costado tanto volver a este lugar y sentirme como antes. Es que ya no estoy cómodo en ningún lado. La gente me asusta, mis miedos ya no están. Extraño a mi psicoloca y me pierdo en la ciudad. No puedo evitar la poesía, si esto rima, que rima será. Pero siento que algo cambia, sin duda pienso en escapar. Es que todos creen que están armando sus vidas como debería ser. Nadie es capaz de detenerse y siquiera avisar que es un segundo antes de su miseria, prefieren llegar a ella solteros, desnudos y con ganas de escapar. Viajemos dicen todos. No importa si hay que buscar trabajo. No importa si luego mejores tiempos vendrán. Para que estudiaste si la lotería de la vida nunca está demás. ¡Presiónenme pero con cuidado que quiero, más no puedo estudiar! Alegría. Alegría. ¡Que fiesta más fome! Tenemos tantos proyectos en mente, una casa, un auto, mis hijos, nuestros hijos, la carrera, el vecino, la comida, ¿qué más?

Nostalgia 5: Auto-referencia Anárquica: Entrando en las desavenencias de la vida. Los recuerdos me matan y me antoja una vía de escape. ¿Cómo fue que perdí la capacidad de asombro? ¿Cómo fue que descubrí que odio? Estas son algunas de las interrogantes de este preciso segundo de mi vida, que no pasa por estar absurdamente acongojado, sino más bien, derrotado. Sí eso es, derrotado. Quiero levantar mis deseos por una lucha igualitaria, pero me fallan las articulaciones. Es que no encuentro los caminos, o el camino por la verdad. Siquiera puedo hallar la manera de situarme en un contexto digno de ilusión o perversión. ¡No hablemos tan fuerte! Es necesario hacer esta aclaración, no estoy deprimido. Si bien recuerdo a mis ancestros, y no repelo con facilidad mis karmas, estoy conectado con la soledad igualitaria, esa que pernocta en las zonas de alta presión cerebral, donde quizás, tan sólo quizás, puedan sentirse útiles mis ojos y mi cabeza. ¿Es posible convencer a la piedra de que no puede moverse, porque piedra es? Es mediante el movimiento que yo altero la particularidad de un evento sin luz de castigo; sino que estoy repleto de fascinaciones bellas que estallan dentro de mí como haciendo olas de estrellas sobre un terreno arenoso. Es que no creo en el sentido obtuso de la palabra costoso, o más bien, pesadumbroso… que vendría a ser lo mismo mirado desde otro punto de vista. No entiendo que pasó. Estoy frío ahora. Tengo pena pero no existen las lágrimas, y más aún, extraño a la mujer que amo.

Quiero una cuchilla. Quiero un alacrán de vozarrón potente; que posea servicios completos de destrucción animada de problemas y de bellezas intensas. Quiero un poco de veneno, para satisfacer el deseo de no estar consciente, de que estoy perdiendo. Abrí la puerta. Estuvo dormida todo este tiempo. Sus bisagras esperaron mi arribo y sus señuelos establecieron mis rutinas desesperadas de instrucciones no cumplidas. Abrí la puerta.

Entendí que no existe…, mas, ¿quién pelea por sus ideales?

Me aburrí de considerarme el único con cuestionamientos inteligentes– bueno sólo un poco soberbio- Quiero crecer y no decrecer. Quiero crecer y estoy atrapado en mi entorno. Tengo problemas de bebés. No sé qué estudiar, no sé si quedarme o irme, ¿hago magia?, ¡ah! Déjenme tranquilo. Era más simple cuando había que definir que hacer sólo para el año nuevo. Pero hasta eso tiene complicaciones. No a todos les caen bien mis cosas. Estoy cansado y sentía que una vez más estaba mudo. Necesito escribir. Necesito oír la voz de la mentira y transformación. Es necesario rodeado de la mierda, para saber que no existe lugar sombrío sin calor, ni pasajes soleados sin sol. Quiero trabajar, pero en qué. Quiero soñar, pero con quién. Me dejo llevar y nada se calma sin la luz del celular. Me siento frío; me falta soledad, mas no la quiero. ¡Quiero gritar! Tan fuerte como mi garganta deje salir las notas más altas de mis sonidos. ¡Quiero matar! ¡Quiero vivir!, quiero tener algo por matar y vivir. Sospecho de mis asombros porque no son convencionales, sino una duda constante sobre como emocionarme. Soy músico, sin embargo no vivo como tal. Soy poeta, y nadie lee lo que puedo versar. Quizás soy Neruda y nunca nadie se va enterar.

Nostalgia 6: El amor y la muerte: Quise escribir sobre mi muerte una tarde de verano cualquiera, por qué no, si total será una más dentro de las tristezas. Cómo imagino yo ese episodio contradice completamente la naturalidad y espontaneidad con la que se vive en este mundo, ¿no es cierto? ¿Por qué morir viejo tirado sobre mi cama con mi señora abrazando mi mano o desnudo con la toalla a medio subir por la caída estrepitosa que tuve en la ducha?

Si bien la “tragedia” de la muerte no es más que una serie de sustituciones, puesto que el aire se cambia por tierra, el sonido por silencio, la sangre por soledad y la compañía por la visita, porque tenemos tanto miedo a esta.

Me imagino sentado en la salida principal de mi casa, con una vista maravillosa a la soledad y tranquilidad del mar. Imagino una tarde de brisa, pero aquella con matices, que contiene pequeños suspiros gélidos como también, aromas cálidos provenientes de las altas colinas de lo profundo. Un cielo que se está apagando para darle paso a la noche, esperando el momento perfecto para traicionarla a ella y hacerla visible. Sostengo un vaso que contiene la perfecta esencia de la alegría y resume la incertidumbre del paso del tiempo en cada sorbo. Me imagino mirándome en un gran espejo reconociéndome y sintiendo como construí lo que estoy viendo.

Imagino que imagino nada, que siento todo y que me siento mejor que el resto.

¿En qué se parecerá el amor a la muerte?

Ayer lloré, por primera vez en cien años lloré. Lloré porque supe que se va. Lloré porque supe que se va alguien. Lloré porque supe que se va alguien que murió recién, y a ese alguien lo mató un familiar. Lo mató la inocencia y su poca trascendencia. ¿Lo maté? No, no fui yo. Fue la solitaria en tensión; la que nunca aprendió ni aprenderá a amar. Qué triste es tener un corazón hecho trizas y ningún solitario haciendo canciones. Creo que por eso escuche a Charly. Creo que por eso me escuche a mí. No sabía de mi familia de asesinos, pero ayer empezaron a trazarse los primeros conjuros de la muerte constante. Primero fue mi padre, por no ser… Segundo fue mi madre por no saber entender. Tercero fue mi tía, por vivir en sus propios mundos, mundos del inconsciente; regalando tributos a los seres que ella solamente entiende. ¡Cuarto fui yo! ¡Yo!, por pretenderme. Por dominarme y soslayarme.

¿Cuánto es un año si cien fueron los que no lloré?

Nostalgia 7: A veces para no estar solo, es mejor, no estar acompañado: A veces para no estar solo, es mejor, no estar acompañado. Como desprender las palabras de apoyo de un psicoloco en pos de un evento extraordinario. No entienden que no es posible superarse a si mismo si no se está con la dependencia activada. Esta es la base de una interacción con Freud y de la necesidad de soledad compartida, y más aún, de la posibilidad de estar solo pero no acompañado. Se trata de malabares artísticos y dominio de las palabras exactas, como también de una extraña sensación de impotencia, sentencia clara que no pasas desapercibido entre las masas. No entiendo por qué no me sale esta escritura. Si bien es un tema que no trasciende lo natural, al parecer, escondo un deseo de volver a los brazos de un diván inexistente que reclama por un símbolo crucial de momentos freudianos que expulsan cualquier esoterismo ridículo que se establece en las mentes de nosotros los solitarios. Somos fieles. Maldita sea. Es imposible traicionarnos, es triste la imagen de nosotros traicionándonos frente a nosotros mismos, generando un momentuyo, mío o nuestro que es infinito en el tiempo. Quiero ser de-finitivo, no di-finito. No provengo de absolutamente nada ni nadie, soy solo mi holgura de alma que no ama sus profundas tentaciones. Tengo palabras por montones y estos momentos los disfruto al igual que el cigarrillo bajo la lluvia. Pero ya no fumo. ¿Escribo? Sé que existo porque me duelen mis muelas y siento mi aliento en las mañanas. Me autocritico; necesito tan sólo quince minutos al día para describir el horizonte eterno de mi estructura y sólo utilizo quince días para escribir mis minutos. Me puse límites para no volver a irme, para estar con ustedes mis tan ansiados colegas, mis tesoros…

Soy di-finito. No de-finitivo. Provengo de absolutamente todos y muchos más; no soy sólo mi holgura de alma, y ahora puedo amar mis profundas tentaciones. Tengo dislalias frecuentes, pero estos momentos los disfruto al igual que cuando me doy cuenta de mi muerte. Pero ahora, muero. ¿Describo? Sé que estoy presente porque me absorben los dolores y siento el poco aire que sale de mi boca. Me desvanezco; ojalá tuviese quince minutos del día para empezar a armarme de nuevo y poder escribir todo lo que no hice, para dejarlos libres a ustedes mis olvidadizos colegas, mis tesoros… A veces para no estar acompañado, es mejor no estar solo. Como separo lo que ya no puedo decir, de todo lo que me ayudó un psicoloco pos de este evento extraordinario. Comprendan que solo es posible superarse a sí mismo, si olvidamos que somos dependientes. Todo es fundamento para interactuar con Freud y la necesidad de soledad compartida trasciende a la importancia de que me acompañen en este momento. Hago malabares artísticos y domino las pocas palabras que me quedan, para que la sensación de impotencia, no sea una sentencia clara entre mis seguidores. Ahora entiendo por qué me cuesta escribir. Es una razón que trasciende lo natural, al parecer, escondo un profundo dolor que me está matando, que me guía hacia una posición eterna, apoyándome en todo lo que sé de esoterismo para creer que no estoy solo. Soy infiel. Maldita seas. Me traicioné, es tan simple no saber quién se es frente a uno mismo, generando momentos propios no compartidos, ya no soy infinito en el tiempo.

A veces para no estar solo, es mejor, no estar acompañado… cuando llegue ese a veces, estarás muriéndote.

Ese alguien me hizo recordar. Me hizo recordar el silencio de abecedario, de las palabras sin control, por no aprenderse, quizás los ritos de la mudez. Les falta ser mimos. Aprender a callar en momentos de crueldad y a presentar a los miserables en las obras de la vida. Ese alguien me dejo postrado en mi cama, con mis lienzos al descubierto y la pintura seca; me hizo pensar en cómo es posible que nosotros mismos asesinemos a nuestros futuros amigos y enemigos. ¡Ayer maté!; creo que matar no es tomar una pistola y revolverle las tripas a alguien para entender que murió, sino es escribir cartas silenciosas que se despiden una de otras sin hallar un camino al infinito. ¡Hoy leí una y reviví! Me dolió el cuerpo y las ganas de seguir de pie. Estoy cansado después de matar. Soy un asesino más de esta familia de asesinos, en los que, a pesar de haber sido perseguidos y mutilados, seguimos escribiendo el mismo camino que se nos dejó en blanco. Somos unos altaneros de lo absoluto, quizás si no hay dinero todo viste de un color soberbio, que es lo mismo que negro, con un poco más de consuelo. Lo mataron y fue sin coincidencias, simplemente lo mataron.

Nostalgia 8: Tu living, mi living. ¿De todos?:

Hoy tengo algo nuevo que contar. Alguien resucitó entre los muertos. Temo por todos.

Me di cuenta que estoy inmerso en un contexto inconsciente. Necesité agua en algún momento y obtuve nada parecido. Qué pasa con el mundo de los pequeños, aquellos que no vemos pero que, sin embargo existen. Que difícil. Todo pasa por la vista enceguecedora de los que ven simplemente lo que esperan ver; pero porque no estrechan sus propios espejos y lo voltean dejándolo inmerso en su propio mundo. Dense vuelta las carnes. Estornuden sin evitar el sonido y reviéntenme con sus experiencias. Es tan fácil decir que no todos poseemos lo que envidiamos. Quizás no debería haberme molestado por ser tan enorme en momentos pequeños, pero mi fortaleza subyace en un cuerpo, eh, débil.

¡Devuélvanme el momento que me robaron, o mejor dicho que pedí prestado! Eso pasó ayer, pedí prestado un momento que no era mío, o posiblemente sí lo era, pero no lo intuía. El mundo no está en contra de todos los que alguna vez tuvimos menos, sino que motiva a los valientes a cumplir el sueño de todos.

Dos apoyabrazos, unos alcoholes disueltos en el aire de un bao ostentoso y una piedra con la cual tropezar. ¡Seguro! ¿Demasiada agua? Me falto inspiración ayer. Me falto deseo.

Fui un trozo de deseo de los que no lo tienen y, una vez más, la manera en que otros preservan su integridad perdida o más bien olvidada.

Acuéstenme; ’cause I’m living’.

Mi living, tu living.

No, ayer… de todos.

Ese alguien, sin más que conocerme en palabras anodinas, me dejó un vicio. El vicio del que tantos hablan, el humo. El tabaco de su historia, una historia llena de pesares, con compañeras nefastas como mi familia, salvo el primero, y una nota de olvido. ¡Fuiste pasajero!, no para mí, pero sí para el resto. (Menos el primero)

Nostalgia 9: Las Huellas:

No pienses que sabes sentir.

que…

Es mejor estar lejos pero no ausente.

a veces…

Mi cabeza vuela sobre el vuelo del pájaro.

pero…

Vivo entre la sangre y el aire.

y…

El escenario siempre está sobre la tierra.

siempre…

La música es la metáfora perfecta para lo inalcanzable.

sólo…

Te escribiré mil canciones.

sin embargo…

No pienses que sabes sentir.

Las huellas no son lo que queda, sino lo que se dice sin querer y sirve para ser recordado…

¡Ah! Quisiera hablar del tercero. Es fácil dejar inválido al mundo de los poetas. No es válido saltar al cielo y caer en el agua. No es válido mecer tu cabeza en las manos de una extraño y salir consciente, y menos aún, tomar jeringas de dolor con pastillas que te recomiendan. Estoy pendiendo de un hilo. No es válido regalar un pañuelo que representa amor, apelando a su amor enfermo; quien no mira de reojo al que sostiene en una lágrima un llanto y en silencio. Es extraño vivir de la poesía, puedes enfrentar risa y melancolía, tras el bastidor de una tragedia aguda, sin embargo, es bastante claro que los miedos sobre humanos los apago con fuego. Por esto te mataron tercero, por hacer sonidos de bebé al momento de crecer y seguir estando al viento para que llevase tu alma al subsuelo. Te has escondido varios días en somnolientas noches y estrujando el mismo paño que me has dado, para ajustar cuentas con tu pasado y revivir al comienzo abortado. Eres extrañamente igual que yo un asesinado, un perfume de olores quietos que recorren los estigmas de los vividores inseguros y que duerme en los baúles de sus propias desgracias. Vengo con guitarra a salvarte de este pasillo blanco e intenso, que recorre los bosquejos de la prueba más extraña, un psicólogo, un Dios, tú Dios, yo amor.

Nostalgia 10: La perfección, Dios y el Hombre:

La idea de un Dios perfecto nace de una necesidad cien por cien humana que no tiene asidero en la armonía contemporánea. En base a esta afirmación demostraré que la imagen de un Dios perfecto no puede ser considerada.

Para iniciar esta justificación debemos tener en cuenta la definición que se hace de la palabra perfecto; perfecto significa, “que posee el mayor grado posible de bondad y excelencia”. Si analizamos la definición, la medición de los grados de bondad debería ser empírica para determinar la real cuantía de esta cualidad. En segundo lugar, la bondad y excelencia, no son elementos medibles en forma científica, ni tampoco acorde a patrones establecidos previamente, ya que estas son cualidades pertenecientes a los seres humanos y sólo pueden ser estimadas con un alto grado de incerteza, mediante la experiencia en la interacción con los individuos.

Los individuos de esta sociedad creen en un ser supremo que es perfecto, y que posee la capacidad de crear y destruir lo construido, pero si Él nos creó a imagen y semejanza y nos dio la capacidad de describirlo de la forma en que lo hacemos, bajo nuestros parámetros de certeza y dada la experiencia que cada uno posee, ¿es posible entonces que este “ser” sea igualmente imperfecto que nosotros?, la respuesta es afirmativa. Si nosotros somos creados en igualdad y semejanza, es posible, sino cierto, que Él posea exactamente los mismos defectos de nosotros.

En la vida se asoman diferentes caminos y estados, que permiten elegir la historia que queremos escribir y el desenlace que se le podría atribuir, pero para que él nos haya provisto de este abanico de posibilidades, debería conocerlas. Preguntas como, ¿Cómo sé lo que es la felicidad si nunca he estado triste?, ¿Cómo diferencio lo bueno de lo malo, si nunca he experimentado alguno? Este argumento me permite, inexorablemente, confirmar que la cualidad de perfección atribuida a Dios, es discutible, puesto que, para haberlo sido debería haber recorrido el camino de la imperfección para lograr esta última; entonces, ¿cómo establecemos un principio de perfección que sea aplicable a la situación en la cual nos encontramos? Retomando lo anteriormente mencionado, al ser la imagen y semejanza de Él, involucra entonces una conexión directa con la estructura corporal y emocional del individuo en cuestión, por lo tanto, puede ser sólo una construcción visual humana, para darle forma a esto que pareciese no tener sentido en nuestra realidad. Si vamos un poco más allá, la naturaleza del hombre, competitiva y aristocráticamente luchadora, sienta un precedente que da para pensar en la aspiracionalidad existente en la raza humana y el cómo estamos siempre luchando por obtener eso grandioso que es la perfección. Entonces la pregunta que cabe hacer en este minuto es, ¿por qué Dios querrá construir, en su perfección, un mundo en el cual la lucha fundamental sea el cómo el hombre pierde sus fuerzas por ser un mejor hombre?, la respuesta es muy simple, Él lo vivió y no quiere que se repita lo mismo en su creación, ¿acaso un artista no construye en su arte un mundo en el cual se puede mejorar lo peor de su realidad?, lo que nos deja ad portas de una conclusión genial, Dios vive lo mismo que nosotros, por lo que sabe lo que pasa y como solucionarlo, entonces, su perfección es sinónimo de sabiduría, pero no una versión tan distante de un “ser” pintado en un cuadro sin errores.

Quisiera enseñarte a volar. Por favor vuela conmigo. No debes estirar tus manos como siempre se ha dicho, sino que debes esculpir tu pasado con miras al presente. Es por eso que nadie puede volar. Es tan claro el dibujo de los que creen que elevarse es de una técnica sobrenatural, que inflama las hazañas de algunos y los otros nos quedamos de brazos cruzados. Es que triunfar en conjunto en imposible y todavía más cuando hay quienes no complican sus mundos por sus complejas historias. Cuando pienso en mí creo que no soy reflejo de lo que he hecho, sino de lo que he vivido. Tengo recovecos silentes y espacios oscuros, donde hay rabia y apenas existen lugares donde vivir. Es que he sido muerto mil veces, como tantos poemas he escrito, y me quedan muchos más. Hay que asumir que no todos te quieren vivo, sin embargo existen muertos que necesitan de que tú estés vivo. Trascendencia, revolución, evolución, hacinamiento, calma, duda y felicidad. ¡Vuela!

Nostalgia 11: Miedos: Tengo mucho miedo. Tengo miedo al ruido de mis latidos, al azul del cielo, tan solo tengo miedo. Tengo miedo a escuchar tu voz en mis mañanas, a transpirar una gota más de la que transpiraba, tan solo tengo miedo. Tengo miedo a ser feliz, a que por culpa de mi felicidad se acabe la tristeza mi amiga de la vida, tan solo tengo miedo. Tengo miedo a mi respiración y el cómo es cuando estoy contigo, a como me quedo sin aire cuando te veo y como me ahogo cada vez que te vas, tan solo tengo miedo. Tengo miedo a mis rutinas de amor sabiendo que son incorrectas, y el como tú las reacomodas para hacerme sentir que no estoy solo, tan solo tengo miedo. Tengo miedo a sufrir por los vacíos que tengo en mi vida, a los espacios no conscientes de mi estructura. Tengo miedo a escribir, escribirme, describirme y escribirte. Tengo miedo a mis pudores y la fragilidad con la que mi espejo me saluda. Tengo miedo a los abismos del corazón y la destrucción que hubo antes que llegases tú. Tengo miedo a perderte y no saber cómo recuperarte. Tengo miedo a aburrirte con mis pesares, mis pasados y todo lo que sentí. Tengo miedo a llorar y no poder soltar siquiera una lágrima. Tengo miedo a encontrarme repentinamente solo, sabiendo que estuviste conmigo y no te vi. Tengo miedo a escapar, a escapar de ti. Tengo miedo a recibir, recibir las caricias del nuevo destino y escribir mis propias líneas en tus manos. Tengo miedo a escuchar con mis oídos lo que no quieres decirme y saber que esas palabras son para mí. Tengo miedo a sentarme frente a ti y pedirte perdón por lo que te he hecho. Tengo miedo a no estar a tu altura y que tú seas mi bastón. Tengo miedo a recorrer tu cuerpo en las noches que estamos solos, por no querer escaparme nunca más de tu cama. Tengo miedo a no ser suficiente. Tengo miedo a que me ames y amarte de vuelta sin sentir que es una obligación. Tengo miedo a oler cada rincón del aire en la búsqueda de una pequeña brisa de ti. Tengo miedo a que mis noches sean oscuras y los días claros. Tengo miedo al sol y a la luna, a los árboles y montañas. Tengo miedo a la poesía, porque sé que esto llegará a ti. Tengo miedo a que mis palabras no se acaben nunca. Tengo miedo a hablarme y hablarte, a los espacios que estoy sin ti y a los recuerdos. Tengo miedo a los puntos y comas, porque detienen el río y me río de este. Tengo miedo a pensar en lo que sé, por sólo saberlo. Tengo miedo a tener miedo, a sentirme vulnerable frente a tus pasos. Tengo miedo a los detalles del silencio y como siempre anuncian las miradas de los ángeles que nos cuidan. Tengo miedo a ser fuerte, por el solo hecho de ofrecerme y no poder sostenerte. Tengo miedo a mentir, porque siempre que miento me descubres. Tengo miedo a la vida al paso del tiempo y como mis sueños pasan y se van con el viento. Tengo miedo a ser el viento y volar por siempre, desnudo y descubierto. Tengo miedo, mucho miedo, de querer olvidar lo que quedo atrás, mi pasado, mi refugio, mi disfraz.

Tengo miedo, tan solo tengo miedo. Sin embargo, contigo, no estoy solo.

Un amigo muerto en batalla de sordos no es amigo, sino más bien, un manifiesto. Se encuentra escrito en sus propios versos y descrito en si mismo. Es un poco perverso claro, pero no está demás aclararlo cuando eres un asesino.

Nostalgia 12: Catarsis: “Si yo tuviese tanto miedo a fumar, como tú, no fumaría”, fueron las pocas palabras que me dijo Charly. Este tipo no anda con rodeos. Cuando se le mete en la cabeza, no existe nadie que lo mueva de ese lugar. Es difícil estar a la par con él. No entiende conceptos transversales y que son conocidos por todos, pero al momento de improvisar es un genio mudo. Todo lo elabora con una extraña, no obstante singular manera, que deja a todos impávidos. Somos pocos los que hemos logrado estar a su altura, y tener el privilegio de ser parte de su estructura mental. Entenderlo es como rehacer el paraíso en una noche de lluvia esperando que no se forme barro.

Soy un tipo tranquilo que no tiene nada que esconder, en cambio él dice que “los que estamos solos somos los vaqueros de la locura”, eso sí no tengo muy claro en qué película participa. Aparte de todos estos recuerdos y palabras de alabanza tengo algo que decir; no estoy loco, sin embargo soy feliz. Me escuchan y hablo. Me reprimen y miento. Me esconden y desaparezco. Me callo y llega el silencio. Soy un estorbo, pero sigo tocando.

Soy Charly, soy yo, el yo mismo que habla de sí.

¿Cómo te miras al espejo? ¿Cómo te recuerdas sin recuerdo? ¿Cómo te suplicas sin un cuento? ¿Cómo haces que nada sea un infierno? Quién está hablando acá te deberías estar preguntando con cara de asombro. Mira hacía dentro, hacía ese lugar donde solo tú puedes escucharte. Respira profundo, cierra tus ojos y léeme si es que puedes. Atraviesa esa sonrisa que tienes ante todo y solo piensa en quién es la persona capaz de decirte todos lo que estás leyendo en este resumen infinito sin sentido.

¡Analízate! ¡Sonríe! ¡Profundiza!

Ese es tu problema, solo escuchas cuando no queda nada por decir. ¿Por qué se escucha solo al decir y no al hablar? ¿Te podrías preguntar algo así? ¿Por qué estás solo aquí? ¿Te escribes?

Sueño con todos los pasadizos y encuentro una explicación;

¿Quién eres tú el que me lee?

Soy yo, tú conciencia.

¿Quién eres tú el que responde?

Soy yo, Charly.

¿Quién es el que escribe?

Yo.

Hablemos del primero. A este lo destruyeron sus pasados. ¿Cómo detener un alma y transformarla en un arma? ¡Dando Muerte! Fue un poco distraído, quizás medio estúpido, sin embargo luchó contra los que quisieron hundirlo. Es que repitió el mensaje del colega desanimado y se extirpó la poca felicidad que le quedaba; ahora sólo pinta. Ni siquiera dibuja. Es terrible escuchar su voz de domingo y para que decir la del lunes. Si fuera por arte de magia, podría sonreírle la voz un día cualquiera. Lo mataron también. Es triste ver que fue un hombre alto y preciso, y que se transformó en un ser pequeño y triste. Sus manos son curvas y las pisadas dejaron de ser huellas. Se apagó, se hundió, se diluyó… se fue. Quedamos nosotros sus hijos. Su señora, la penúltima, sufrió con él lo que no se explicó nunca. Transgredió, al parecer, los espacios profundos de su arte sin entender lo que estaba manipulando. Tengo poco recuerdo de su luz, mas sé que no hay quien no la vio alguna vez, ni la sintió al ver. ¿Preguntas hasta ahora?

Nostalgia 13: ?Odnum la recemertsE omóc? (La historia de los genios y los dos asombrados)

Esa fue la primera pregunta que le hizo Estupefacto a Habitual. Habitual tiene mente de genio pero nunca se asombra, por el contrario, Estupefacto tiene una habitual manera de asombrarse y dista de ser y considerarse un genio. Es por esto que habitualmente Estupefacto se asombra con sus pocos momentos de genialidad, y viceversa. Pareciera ser algo imposible el unirlos y menos complementarlos, puesto que los momentos de más euforia de uno, son aquellos más pobres de emoción del otro.

Preferí evitar este encuentro. Son los bichos raros de la racionalidad Habitual. Espero que no confundas las esperanzas de las supremacías de los concursantes.

“Qué tal si os mirais”

Odnum la recemertse omóc… Retrocede en tu tiempo y visualízalo como tú cambio épico, como tú salto a la fama, como tú cuestionamiento inicial. Piénsalo y hazlo… esa es la respuesta a tu, mi pregunta.

¿Habitual o Estupefacto? –

Son lo mismo en un espejo.

Ese alguien dejó muchas preguntas con su partida; si bien he estado en calma, algo se encendió en mí. Quizás los silencios dejaron de serlo, empezando una seguidilla de vaivenes atemporales que estallaron en las palabras que he escrito hasta ahora.

Soy el cuarto. ¿Cuánto he de matar para poder existir?

He escuchado al que siempre fue mi muerte hablar de escritos trascendentales y de paisajes maravillosos en una vida en pareja, ajena al mundo de los refugios y al lado de una sola persona; ¿será real? Mi camino se cruza siempre con el de él. Somos absurdos de la misma historia y es al único que no he tenido que matar para poder existir. Lo dejo en silencio y siempre vuelve. Se esconde en sus cilindros y jamás cobra un centavo por preguntar por mí. Escribe al igual que yo. Trabaja, al igual que yo. Vive al igual que yo, y sin embargo, sigo en penumbras escribiendo sobre él. Quisiera un arma, perdón un alma, para poder tenerlo cerca. Quisiera un infierno para poder quemarlo y saber si sigue conmigo, pero no tengo que pensar en más nada, sino alcanzar la máquina de voces y escuchar sus preguntas. Hemos sido familia, y nunca hemos tenido que asesinarnos. Hemos sido amigos y nunca hemos tenido que batallarnos. Somos cómplices de un sendero oscuro y con poco dinero. Tengo el cielo que regalarle y no me cabe en un regalo. ¿Has matado a alguien tú para existir?

Nostalgia 14: Todo cae por su propio peso:

Todo cae por su propio peso. — Reclamó el dueño de los viñedos-

Es muy difícil creerles a todos los que se burlan de él y, más aún, no espantarse de verles estancados en sus momentos de vida. Hace un poco de tiempo atrás recorrí mis campos con una misión exclusiva, encontrar esa solución de la que tanto me han hablado. Sin embargo, había mucho recorrido que hacer y no era tan fácil llegar. En primer lugar el no conocía sus propios cultivos, y más aún, estaba muy lejos de entender que hay que hacer para que estos crezcan como él lo hubiese querido. Tenía mucho temor.

– Señor González –exclamó un peón del fundo-

– ¿Qué quieres ahora Ganales? Miro con cara de desprecio y deseo, que no nunca hubiese interrumpido su tranquilidad.

– Tengo que informarle que no quedan más etapas en la producción de vides.

¿Qué quieres decir con eso? –Refunfuñó-

– Hay que decidir; si aprovechamos y producimos absolutamente todo lo que tenemos, o esperamos, porque si los guardamos, podremos obtener un mejor vino en las próximas temporadas.

– Quedó pensante un rato el amo y señor del fundo, no obstante la posibilidad de una mejor cosecha, decidió optar por producirlo todo.

Quizás fue para mejor, pero debió quedarse solo.

Es difícil encontrar tu cuerpo en otro cuerpo y tu sangre en otra sangre. Es difícil hacer una obra de arte de parte en parte, sin horrorizarse al ver que te quedas mudo ante el asombro de saber y sentir que es mejor que uno. Han pasado años de miseria por mi cuerpo y sigo en pie intentándolo. Me he decepcionado de todos las basuras que han recorrido mi vida y constantemente intento reciclarlas para avanzar hacia un yo mejor. Tengo miedo de ser operado y me resisto a cambiar. ¿Me pueden aceptar?

Nostalgia 15: Cuando ya no quedan palabras:

Cuando ya no quedan palabras

La nostalgia se transforma en favor

La locura de mis sueños en amor.

Cuando ya no quedan palabras

Se enmudecen los latidos del viento

Estos matices son mi mejor recuerdo.

Cuando ya no quedan palabras

Mi silencio se vuelve poesía

La soledad, mi compañera fría.

Cuando ya no quedan palabras

Me vuelvo invisible ante el resto

Pero estás tú, para ser mi espejo.

Cuando ya no quedan palabras

Puedo escribir de nuevo

A ti, al amor y al tiempo.

Uno no siempre es asesino, basta con no matar una vez para dejar de serlo. Quisiera construir a mi familia de nuevo. Enseñarle el bienestar y la posibilidad que existe de vivir en soledad. Preferiría estar sentado la derecha de un fantasma que posiblemente creyendo en mí. Lo haría por ustedes, por mis pares, por sus dudas y las mías. Con esto quiero decir que todos hemos matado y lo seguiremos haciendo. Quizás habría que re-escribir los mandamientos y dejarlo como intenta no matar, pero si lo haces hazlo con amor.

Nostalgia 16: El espejo, reflejo del complemento: A veces el viento mata las sombras a las sombras de lo tabú, pero está… ¿Quién está?, ¿existe alguien o algo, que pueda sostenerme en esta soledad tremenda de lo adverso? Sabiduría del consejo ardiente y la perfecta escultura de tu mirada, es la conciencia máxima del querer. ¿Te quiero? — Me pregunto- si me pregunto, entonces no sé. ¿Qué es lo que no sé…?

Descubriste al mirar en la vigilia del halcón la sorpresa que te tenía el destino. Oscilaste entre las sabanas de una triste y mullida sonrisa, con trajes que no eran tuyos y miradas fantasmas. ¿Qué te faltó para entender el disfraz? ¡¿Qué te faltó?!

Ahí está. El reflejo.

A veces el viento mata a las sombras de lo tabú, pero está el reflejo para revivirlas.

Quizás ahora, sólo ahora podré amar.

Ese alguien se irá y será para siempre. Como dice el primero, “o hasta que encuentre el cofre de billetes y vuelva donde quiera volver”.

Me hirieron sus palabras, y más aún, sus letras. Encontré terrible hallarme en medio del escándalo, siendo apartado de él por la víctima. Intentando remediar en silencio las huellas del dolor que dejaron los asesinos, mejor dicho, la asesina. Quizás ella mató por amor. Quizás ella sufrió por amor. Quizás ella no sabe lo que es amor, pero las palabras de ese alguien, creo, son amor.

Nostalgia 17: Como hacer para no pensar en lo que no fue: “El tiempo es muy poco” dice un tal Andrés, y yo sigo acá pensando en que todo lo hecho, hecho está y nada cambia. Mentira. Soy el culpable de mi suerte y eso no está escrito en ninguna parte, por lo tanto, si quieren leerlo sólo deben acceder a sus recuerdos. No hace mucho, estuve en mi patio trasero pensando cómo podría integrarme a los recuerdos sin perder la magia de la realidad; en eso la respuesta llego a mis manos. Soñar. /Vístete de rojo, cambia los colores del corazón y vuelve tus imágenes de color mache, que el que espera no desespera, sino que entiende que el tiempo es aquél segundo en el que la vida cambia y te das cuenta, aquél segundo antes de decir te amo, aquel segundo antes morir, pero más aún, es aquel segundo en el que te das cuenta que estás vivo/. Eso es el tiempo la conciencia exacta de estar vivos y que las contadas ocasiones que tenemos para sufrir son las que tenemos que aprovechar. Sufran debería ser el slogan de las campañas en pro de la vida. El sufrimiento es la instancia de aprendizaje y la alegría es el aprovechamiento de ese aprendizaje, en consecuencia, la felicidad es la real capacidad del ser humano de aprender y disfrutar lo aprendido sin miedo, arrepentimiento ni apuro.

No veo porque nadie quiere ser feliz

Sí es tan fácil, es sólo sufrir,

Aprender y disfrutar.

Establezco que es necesario aclarar que soy un alma sola que no juega a delincuente, sino que delinquen los astutos y los no tanto, robándose trofeos de mis lagunas y mi mente, esperando respuestas de corazón dañando los suburbios abandonados. Es que somos tan sinceros los hombres y los villanos, que por muy triste que sea el recuadro siempre estará maldito el momento del balazo.

Fui sabio y ahora soy tonto. Fui descubierto y ahora soy vulnerable. Fui un espejo y ahora mi reflejo. Fui y espero no serlo más, un asesino.

Confesión Tercera

… quizás es momento de armar valijas y echarse a volar

no es por nadie que se dañó el asiento del cuadro

que mi padre dibujó, hace cientos, sólo

miles y un amor

es por todo que bailo en el silencio el waltz de los novios

pues quiero a mis rutinas y al viento y

simulo espesor

cuando sólo hay un simple pellejo,

… quizás es momento de armar valijas / y echarse a volar

a veces siento que soy malo, / pero malo en lo incierto

que no tengo las soluciones

que los aquellos me piden

y menos el oído testarudo, / que entiende los callejones,

que procura salirse con la suya, / a pesar de no estar.

¡Soy un anómalo siniestro!

Estoy liberándome de los míos

mas nadie, nadie lo entiende

…quizás es momento de armar valijas / y echarse a volar

es la bufanda que llevo conmigo, / un

abismo mi paso mi camino

aprieto fuerte a todos los que son mío,

pero no me canso

es difícil entender que ya no escapo, / sino que estanco

estanco mi cerebro en la precariedad del mundo y su insolencia

y desvisto a la mujer que amo, mas no espero ser amado

libero el comienzo del fin, / cosa que la

historia no sea la misma

… quizás es momento de armar valijas y echarse a volar

quizás tan sólo quizás, me voy a

abandonar.

PS

¡Quiero construir! Dejar de tenerme miedos insulsos y preferirme al elegir los momentos del capitán. Es mi propio barco el que no debe encallar. Tuve promesas conmigo que no pudieron ser más un momento de realidad, pasar a una vida, eso es lo que sucederá. Al final he escrito las cartas y siempre son un despedida, de un yo sin salida, de un fantasma, de la reliquia. Estamos listos los pasados de mi historia y la soberbia de mismo memorias. Saldré de mi cárcel, con el nombre del villano, pero no intentaré el suicidio sino que, mataré sólo a mis delirios.


Copyright © 2016 por Tomás Gauthier, Santiago, Chile.

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