Büchi: adios, me voy, me fui…

¿Cuándo los dinosaurios van a desaparecer de Chile?

Después de leer la entrevista de Büchi en la revista Capital, me siento en la obligación de dar mi opinión y de explicar mi sensación de irritación.

La premisa de Büchi en su columna es que la inestabilidad del país se manifiesta, por la energía re-fundacional del gobierno. Es decir, un gobierno que quiere cambiar aquello que a todas luces está mermando la calidad de vida de las personas, es el responsable de esto. Y no, el constante abuso por parte de los involucrados en cuidar y resguardar el buen funcionamiento del estado.

Uno de los párrafos que llamo mi atención es:

“En Chile, las personas que no tenían acceso al crédito eran casi todas. Se democratizó el crédito y ahora, por decir que ciertos casos eran abusos, estamos marcha atrás y muchas personas no tienen el acceso que tenían antes…”

Claro, en Chile se “democratizó” el acceso al crédito desde una perspectiva, netamente, transaccional. Fue, es y será un tremendo negocio. De hecho, el 80.7% de la población chilena gana 1 millón de pesos o menos mensualmente. La concentración de la mayor parte de la deuda impaga está, adivinen ustedes, en la misma población con un 29.8%, siendo la que gana menos de 250 mil pesos al mes la mayor proporción. [Informe de endeudamiento de los clientes bancarios, SBIF año 2014]

Entonces, la gente, básicamente, está utilizando el crédito no para acceder a bienes y servicios que desea desde una perspectiva hedonista. Sino que, lo está utilizando para satisfacer necesidades primarias.

Ahora, independientemente de que gran parte del endeudamiento se explica a través del consumo, es importante mencionar que sin educación financiera -mucho pedir en un Chile que educa sin calidad- es imposible hacer un buen uso de la capacidad de endeudamiento.

Entonces, desde donde yo lo veo, la “democratización” del crédito no es la panacea. Sino más bien, un instrumento bajo una premisa falaz de acceso. Es decir, una forma más de alienación.


“Yo no creo en el concepto de facturas ideológicamente falsas. Creo que la factura es un elemento de control tributario. En ninguna parte del código tributario se habla de factura ideológicamente falsa”

El concepto no es creer o no, sino más bien atenerse a los hechos. Es posible que no exista el concepto en la ley, pero la naturaleza de la acción también reside en la intención de la ley. [¿o es muy tonto lo que estoy diciendo?]

La defensa a lo indefendible me violenta y más todavía, intentado convencernos a todos de la “inocencia” de la naturaleza de la acción.

Para mi, Büchi no es más que un resabio de la política sin empatía. Como el puede mandarse a cambiar a gusto, no tiene ninguna necesidad de aportar a la solución de los conflictos en el Chile de hoy. Total, ya ganó lo suficiente.


Acerca de SQM

En palabras del propio Hernán:

“SQM gasta más de mil millones de dólares al año. Y obviamente como director a mí me preocupaba en qué se gastaba. Y ahora, si en la pasada, dentro de mil y tantos millones, el gerente general podía invitar a alguien a conocer la pampa o pagarle el pasaje, o comprar encuestas, no tengo idea, encuentro que estaba dentro de sus facultades…”

¿Entonces, cuáles son las funciones del directorio?

“Se perdió el respecto… Dentro de SQM, no. Ahora, usted puede estar preguntándome por las Cascadas, que desconozco, y ahí no tengo mucho que opinar.”


Lo mejor para el final

“Penta no era del yerno de Pinochet y la destruyeron. Si usted me pregunta si hay una estrategia para atacar y desprestigiar a ciertos grupos, yo creo que sí. En esta estrategia por refundar Chile, obviamente los empresarios tienen que ser no legítimos, como la Iglesia tenía que ser no legítima en un minuto…”

Esto me da vergüenza ajena. Simplemente comparar al empresariado con la iglesia, no es más que una versión de ellos mismos al espejo; la institución más corrupta y adicta al poder que la historia a conocido. Desde ese lugar me pregunto: ¿cuándo los dinosaurios van a desaparecer de Chile?