Flojera Social

Las personas no somos algo estático, sino una continua transformación. La ausencia de movilidad voluntaria, impide el crecimiento espiritual del colectivo.

Hoy conversaba con un amigo del trabajo sobre los encuentros entre clases sociales. Conversábamos sobre las diferencias que existen y en la cantidad de Santiagos que hay en Santiago. Para no hacer una descripción que moleste o hiera susceptibilidades, diré que de cierto punto hacia arriba y de cierto punto hacia abajo, esta ciudad se transforma.

De ese cierto punto hacia arriba, la amistad se vuelve en interés. Se hablan de los autos que tiene la familia, del fin de semana en X o Y lugar, de los departamentos que compraste para la inversión, y por sobre todo, lo que tiene el otro que yo no. De lo fome que es santiago y Chile y lo poco que ocurre en este país, mientras afuera está todo pasando.

De ese mismo punto hacia abajo, la conversación se traslada hacia el asado, el compartir en familia, la rabia de la injusticia en la que habitan, en lo bonito que es nuestro país, en nuestra selección, etc. Tengo clarísimo que esta pequeña descripción queda corta para mostrar los matices y otros elementos en la discusión, pero si me da para hablarles sobre el concepto Flojera Social. Que no es más que la ausencia de movilidad voluntaria dentro de una ciudad. Dicha movilidad, tiene por objetivo el conocer y habitar las distintas realidades de un entorno particular. Es decir, yo no subo a tal lugar porque hay puros cuicos y yo no bajo a tal lugar porque hay puros flaites.

Así se divide Santiago y yo no estoy anexo a esa realidad. Me falta conocer y disfrutar de otras realidades, para darme cuenta de lo mucho que puedo aprender conversando y conociendo mi ciudad. Las personas no somos algo estático, sino un continuo cambio y la ausencia de movilidad voluntaria, impide el crecimiento espiritual del colectivo. En ese cambio me gustaría, por mi parte, integrar a otros en mi propio viaje. Sus experiencias y vivencias, sin duda enriquecerán mi andar.