Quién es lo que soy

Posiblemente la interpretación de la letra de Silvio Rodriguez que haré a continuación no se condiga en ningún momento con el contexto en que se expuso la lírica, sin embargo como el arte y la poesía son a la libre interpretación del papel, tomaré sus versos y hablaré sobre algo que me viene dando vueltas hace algún tiempo.

Sueño de una noche de verano

(Silvio Rodriguez)

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor,
¿cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

Estas palabras de Rodriguez quedaron guardadas en mi desde el segundo en el que escuché la canción. Parecía como si se hubiese abierto la tapa de mi cabeza y ya estaban adentro.

Cuando la vida te da los giros que no consideraste y esperas a que ellos pasen, despierta en ti la idea y el movimiento hacia la salida. ¿Dónde está ése espacio por donde podría aparecer la luz? Tal y como dice… “si pienso que fui hecho para soñar el sol”; ¿he de pensar o he de sentir que estoy dispuesto a soñar el sol? Para mi ahí está la diferencia. Todos pensamos que estamos para más, para solventar todas aquellas alturas que nos imponemos y maravillosas estrellas que alcanzamos, mas nunca lo sentimos. ¿Cuándo sentir? Qué es sentir.

Ahora la segunda parte dice: “y para decir cosas que despierten amor”. Tú y todos estamos construidos para esbozar sonrisas y generar luz en el corazón de aquellos que lo necesitan, o más bien, lo reciben. Sin embargo, al pensar en aquello y el como hacerlo, tan solo dejas pasar la oportunidad de realizarlo. ¿Pensar o sentir? ¡Ahí hay que sentir!

La intranquilidad del pensamiento constante y la rutina del olvido, más la imposibilidad de sentir, es lo que nos envuelve en lo expuesto al final del coro; “…como es posible entonces que duerma entre saltos de angustia y dolor” La prisión de la que habla, quizás tenía otra forma, no obstante es una prisión al fin y al cabo. Vivimos presos del encuadre. De la agonía de pensar simplemente. Estamos gobernados por el trabajo pensante, la valoración de la inteligencia materializable y no de la fascinante industria emocional. De allí se desprenden la intuición, el amor, la sabiduría, el respeto y tantas otras cualidades que son, hoy en día, inalcanzables como el sol. Estamos atrapados en la angustia de la incertidumbre, mas no entendemos que no hay vacío si hay corazón y que no hay oscuridad cuando hay luz. Como dice un diálogo brillante, a mi gusto, en una muy entretenida película; “Dios, ¿qué hago si te necesito? – el personaje miraba hacia arriba- a lo que Dios le responde: Ése es tu problema, es el problema de todos. Siguen mirando hacia arriba”

Busca tu luz… deja de pensar, solo has de sentir. Nadie nunca te verá morir.

Hoy me robaron. Adios iPhone.

Hoy alas 18:45 hrs., me robaron mi iPhone. Simplemente es bizarro. Iba caminando escuchando a Gustavo Cerati y súbitamente dejé de escucharlo. Revisé todos mis bolsillos, los alrededores, el suelo, etc., y nada. ¡Había desaparecido! Pensé que me iba a molestar o me daría mucha rabia, sin embargo me asusté. Me puse nervioso. Comencé a dar vueltas en círculo hasta que entendí que era momento de cambiar. Hacia ya un tiempo que he dejado de preocuparme por lo material, después de mi última compra inútil, el iPad. Tomo esto como una advertencia; un aviso a considerar las valoraciones que uno hace con respecto a las cosas.

Mañana iré a entel y veré que celular me compraré… no creo que sea un nuevo iPhone. Hay que cambiar, variar y sentir de otras maneras. Es momento de conectarse de otra manera.

Podría morir hoy…

Alguna vez una de esas personas del camino de la vida, me entregó su mail y me dijo que le escribiera. Era un Canadiense que estaba de paso por Chile y en el valle del Elqui. En ese minuto estaba con mi primo, mi madre y mi tía. Luego de una conversación acerca de la vida, los miedos, los caminos y las formas en la que enfrentamos, nos dio su tarjeta y emprendió su rumbo.

Un tiempo después, encontré su tarjeta en un cajón y decidí a escribirle. Le conté que estaba en la mitad de mis estudios universitarios -esto ya hace 5 años- y que no tenía muy claro el destino, ni mucho menos cuales eran los pasos a seguir. Que la incertidumbre destruía mis ambiciones y que no confiaba en mis formas ni fondos. Demoró algunos días en responder mis inquietudes, que realmente no sabía porque estaba contándosela a él, un “completo desconocido” que vivía a varios miles de kilómetros de mi casa y de mi país. Su respuesta, una puerta. La extensión del correo superaba por mucho la escueta palabrería que yo había enviado. Se centró en contestar mis dudas y dar guía a los acertijos de mi cabeza. Habló de budismo, de proverbios chinos sobre la sabiduría y los caminos y citó a Cat Stevens.

El escribió: “No sé si te haga sentido, pero creo que para esto hay sólo una canción que determina lo que deberías hacer. Sentir lo que sientes es correcto y la vida se encargará de mostrarte la belleza y el camino… tranquilo. Esta es una canción que habla de como cada uno de nosotros debe armar su sendero. De no esperar a que otros nos digan que hacer y soltar…”

But I might Die Tonigt

(Cat Stevens)

Don’t want to work away / Doin’ just what they all say / “work hard boy and you’ll find / One day you’ll have a job like mine” / ’cause i know for sure / Nobody should be that poor / To say yes or sink low / Because you happen to say so / Say so you say so / I don’t want to work away / Doing just what they all say / “work hard boy and you’ll find / One day you’ll have a job like mine / Job like mine a job like mine” / “be wise look ahead / Use your eyes” he said / “be straight think right / But i might die tonight”

Hoy no recuerdo su nombre, mas si sus palabras. No creo que él entienda lo que hizo por mi y nunca pude agradecérselo. En otra oportunidad le volví a escribir y no respondió. Me quedo con el simple hecho de quiso ayudarme y que eso era y punto. No necesitaba agradecimientos ni espaldarazos.

Espero esto sea una enseñanza para mi y otros, que no sólo la moneda ayuda, sino también el tiempo, las canciones, el cariño y, por sobre todo, el amor.